YO, Patrimonio Mundial (Jaime's rant, especial Navidad)

Jaime Almansa a la puerta del Museo Arqueológico Nacional (Madrid, España)
Durante las últimas semanas hemos estado desarrollando un curso desde la Universidad Complutense de Madrid y el Museo Arqueológico Nacional en el que los estudiantes tenían que diseñar y exponer una visita guiada a lo largo del museo donde se tratara la dimensión arqueológica del Patrimonio Mundial. La tarea era complicada, sobre todo teniendo en cuenta los tiempos, pero muy interesante.
En una de las paradas de la visita los alumnos planteaban una pregunta; ¿qué declararías como Patrimonio Mundial? Y yo, que soy un poco hedonista pensé... ¡A mí mismo!
Es una pena que no sea un grupo de edificios o un sitio, pero si me piropeo como algunos obreros piropean a las mujeres, podría definirme como monumento; una escultura monumental con un valor universal excepcional desde el punto de vista de la historia, el arte y la ciencia. 
Como además de hedonista soy un poco pretencioso, creo que mi valor es realmente excepcional y supera las fronteras de mi patria, hoy y de cara al futuro. La comunidad internacional debería protegerme. Voy a pedir la nacionalidad etíope, porque ser español me perjudica un poco en esta empresa, pero vamos, lo tengo claro.
¿Por qué? Pues porque tengo que cumplir alguno de los criterios y creo que los cumplo:
1. Representar una obra maestra del genio creativo humano. Os he dicho que soy pretencioso, ¿verdad? Pues tal vez me quede corto. No conozco a nadie con mi genio creativo. Si no, fijaos hasta que punto llego con esta entrada.
2. Testimoniar un importante intercambio de valores humanos a lo largo de un periodo de tiempo o de un área cultural del mundo... Como investigador ya voy sobresaliendo en el desarrollo de la arqueología pública y llevo años intercambiando valores y saberes.
3. Aportar un testimonio único, o al menos excepcional, de una tradición cultural... Esto es tan amplio, que voy a decir que también lo tengo. Siempre he dicho que los de El Cabaco somos raritos y eso se puede traducir también por único o excepcional.
4. Ser un ejemplo único de un tipo de edificio... (este me lo salto, que como modelo tampoco soy lo mejor y lo de monumento ya está cogido por los pelos. Pero oyes, llevo tres de cuatro y si me pongo, seguro que se me ocurre algo).
5. Ser un ejemplo eminente de una tradición de asentamiento humano... o de la interacción humana con el medio ambiente... ¿Os he dicho que tengo huerto y mi abuelo me enseñó a injertar castaños? A ver cuántos niños de ciudad conocéis que se desenvuelvan como yo en el campo. ¡Y encima soy arqueólogo!
6. Estar directa o tangiblemente asociado con eventos o tradiciones vivas, con ideas o con creencias, con trabajos artísticos y literarios de destacada significación universal. Si dejamos de lado mi cosmología personal, que es bastante única, ya os he dicho que soy un figura de la arqueología pública y dentro de poco igual hasta artista.
Los naturales me los salto, porque yo con ser Patrimonio Mundial Cultural me vale.
¿Pensáis que puedo convencer a Etiopía para que me inscriba en la lista tentativa? Igual me cuesta un poco, aunque sigo convencido de que deberían declararme. Mi madre, que para mí es un argumento de autoridad importante, seguro que lo apoya. Siempre ha dicho que soy único, aunque eso de la nacionalidad etíope no le hace gracia. Al fin y al cabo, este año hemos superado los 1.000 sitios declarados y si todo eso tiene un valor universal excepcional, seguro que yo también.
Es una lástima que no tenga tiempo para preparar un borrador del expediente, porque seguro que sería divertido. Sobre todo a la hora de plantearme un plan de gestión, o las medidas de protección que Etiopía debería implementar conmigo. Igual si me declaran Patrimonio Mundial viviría peor, más restringido, y teniendo que aguantar a grupos de turistas que vengan a verme y a charlar conmigo... ¡Con lo que odio las aglomeraciones de gente!
En fin, medio en broma medio en serio podría justificar cinco de los seis criterios para declarar un bien Patrimonio Mundial, sólo con mi persona. Obviamente no se pueden declarar personas y no creo que yo sea tan importante para la humanidad, aunque siempre he tenido complejo de 'malo de James Bond' y este pequeño 'regalo' de Navidad es una nota de atención sobre el camino que llevamos.
Os decía que ya hemos pasado de los 1.000 sitios declarados en todo el mundo y cuando miro la lista pienso si esto no se nos está yendo de las manos (no digo nada con los inmateriales). ¿Cuál es el objetivo del Patrimonio Mundial?
Cuando en 1972 se aprueba la Convención, existe un objetivo muy claro; salvaguardar todos esos sitios que han representado un hito en la historia de la humanidad. Curiosamente, estos sitios tenían siempre una relación directa con la cultura occidental, o una monumentalidad excepcional. Estábamos salvando los sitios que nos gustaban. Con el desarrollo del turismo internacional, que comenzaba a expandirse precisamente en esos años con la democratización del transporte aéreo, la lista ya no era sólo una fórmula para proteger, sino también un destino. ¿Qué debería ver si voy a...? En los años '90 se democratizó también la cultura y el multiculturalismo postmoderno se puso de moda. Esto tuvo su reflejo en la lista, especialmente desde la declaración de Nara, con la inclusión de decenas de nuevos bienes de la periferia. Pero pronto se dieron cuenta de que un bien mal gestionado no podía protegerse y la política de inclusión se endureció, exigiendo planes claros y factibles que aseguraran el futuro de los bienes inscritos. Parecía que todo estaba ya en orden, pero para mi surge un nuevo problema, o dos.
Primero: Aún existen muchos bienes en la lista que no cuentan con un plan de gestión, o cuyos planes de gestión no se implementan. ¿A qué se debe? En unos casos a la negligencia de los estados, pero en otros a una falta de interés real por gestionar el bien. Es un tema complejo como para analizarlo en un par de lineas, pero si un estado miembro que propone un bien no se interesa por gestionarlo... ¿tiene ese bien de verdad un valor universal excepcional? El concepto de valor viene dado por la sociedad, o incluso la comunidad. Si no se exige la protección de un bien, es que no se valora lo suficiente. Es más, si de verdad se valorara, la lista estaría en un segundo plano.
Segundo: Cuando pienso en los lugares que para mi representarían de verdad un hito en la historia cultural o natural de nuestro planeta, no me salen 1.000 lugares. Hay sitios en la lista que no conozco aún siendo un profesional del patrimonio y otros que conozco y que no tienen el menor valor para mi. ¿No deberíamos revisar el concepto de valor universal excepcional?
Creo sinceramente que la lista está agotada como tal. Que debería haberse cerrado hace tiempo. Que nuestra labor ahora debería estar en otro sitio; en la gestión de esos bienes y en la integración de otros bienes complementarios que, sin ser tan 'universales' vertebran nuestro paisaje cultural. Creo en la educación como fórmula de protección; la de la sociedad y la de los técnicos y políticos que deben gestionar esos bienes. Creo que si existe una verdadera voluntad por conservar y promocionar la cultura y el patrimonio la lista no sería necesaria, y que si no existe esa voluntad pierde su sentido. Creo que es el momento de un cambio de rumbo, de dejar de declarar por declarar, o de hacerlo por oscuras razones (¿dinero?¿prestigio?¿envidia?¿orgullo? Todos pecados capitales).
Esto es como tener al enemigo en casa, o simplemente una pequeña bofetada de realidad que nos ayude a entender que más allá de la lista de Patrimonio Mundial hay gente que merece mucho más que una serie de nombres.

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